domingo, 25 de mayo de 2008

Entrevista con Eduardo García (III)

-Ha llegado a nuestros oídos que un alumno le amenazó.
¿Es verdad?


¡No! Habéis exagerado las cosas. Claro, claro, el boca a boca lo exagera todo y al final se crean unas leyendas... ¡En absoluto! Lo que pasó fue desagradable, pero no hubo insultos propiamente dichos, ni muchísimo menos amenazas. No llegó la cosa tan lejos.
Recibí un mensaje en el que su autor utilizaba el nombre de un compañero. Fue mezquino, muy mezquino. Lo peor es que es probable que lo que quisiera es crearle un problema a su propio compañero. Muy triste, la verdad.
Porque claro, utilizar un recurso educativo para tratar de meter en un lío a un compañero... Feísimo. Pero en cuanto se aclaró que la persona no era la que parecía ser me olvidé por completo. La verdad es que no le he dedicado ni un minuto más de mi tiempo a darle vueltas.
Claro, el rumor de boca en boca, al final... Pero, de verdad, no exageremos las cosas. ¿Amenazas? A mí una situación así no me ha pasado nunca; no es normal.

Si lo piensas bien, no tendría ningún sentido. ¿Qué es lo peor que le puede hacer un profesor a un alumno? ¿Evaluarle un examen con una nota con la que el alumno no está muy de acuerdo? Pues no es tan grave como para ir por ahí amenazando a nadie, como si te hubieran matado a un hijo o algo así. Las cosas se resuelven de otra manera. La violencia es siempre el peor de los caminos. Y encima sólo hace daño; nunca resuelve nada.

Además, cuanto mejor relación tengamos alumnos y profesores mejor para todos. Para vosotros por que aprendéis y para nosotros porque nos sentimos a gusto enseñando ¿no?
Fíjate, yo ni me acordaba del célebre mensaje. Y vosotros habéis creado una especie de leyenda: que si un personaje misterioso ha amenazado a Eduardo, que si el profe tiene miedo y sale de su casa mirando las esquinas por si le sale un agresor. ¡Habéis visto muchas películas, me parece a mí! Ja, ja. Pues yo salgo de mi casa por la mañana con sueño, como todo el mundo. Y ahí se acaba la historia. Pero qué va, si vosotros, en 1º, sois unos alumnos muy “salaos”; nada desagradables, ¡qué va! Si no tenéis ni edad para ser malos. Los malos de verdad no son los jóvenes:; los malos son algunos adultos. Y menos mal que son los menos. La mayoría de la gente no es violenta. Y vosotros tampoco.



-¿Y hay algún alumno que le haya llegado muy adentro, por el
que sienta mucho aprecio?


Sí, hombre, sí. Uno no, muchííísimos. Pero, claro, no te voy a dar nombres. No tendría páginas suficientes vuestro periódico para todos. Mira, ya ha tocado la sirena. Lo que sí te confieso es que guardo las fotografías de los alumnos a los que he dado clase durante estos 18 años que llevo de profesor. Es como un álbum de recuerdos. Y lo que más me gusta es encontrarme por la calle con un antiguo alumno hecho un hombretón. Me da un orgullo, una satisfacción, que no te puedes imaginar.


¿Y tienes otro hobby aparte de leer?


Bueno, para mí leer no es un “hobby”(¡Qué palabra más horrorosa!). Un “hobby”es coleccionar sellos o jugar al fútbol los domingos. La lectura es mucho más; es una pasión. Para un escritor leer y escribir son dos caras de la misma moneda. Todos los escritores empezamos a escribir por admiración hacia lo que leemos; somos voraces lectores. Después empezamos a leer para alimentar la propia escritura.

Sí tengo otra afición. Durante años toqué la guitarra eléctrica, también la acústica. En la facultad tuve mis grupos y la verdad es que lo pasamos muy bien. Lo dejé durante unos quince años. Fue cuando hice las oposiciones; luego perdí la costumbre. Este último verano saqué las guitarras del trastero y estoy fascinado; he vuelto a descubrir la música. Estoy tocando casi todos los días y disfruto muchísimo. Ahora me propongo aprender lo que en su momento no llegué a conseguir por la necesidad de dedicarme a buscarme la vida laboralmente. Toco blues, rock and roll, un poco de bossa nova... Me gusta mucho el blues clásico, pero también Lynyrd Skynyrd, Jimy Hendrix, los Rolling y, cuando me pongo más guerrero, ACDC.



Y, aparte de leer, ¿usted ve la televisión?


Claro, claro que la veo, pero intento controlarla. La televisión en exceso te vuelve idiota. Es peligrosa porque es como un narcótico, te deja adormecido. ¿Has pensado en la cantidad de cosas que podrías hacer mientras pierdes el tiempo delante del televisor? La veo, pero controlo la cantidad que tomo, elijo lo que quiero ver. Veo la televisión un poco por la noche, cuando ya estoy cansado de estudiar, tocar, leer y escribir. Ya no me da la cabeza para más y, cuando veo la tele me sirve para desconectar, antes de meterme en la cama.

Pero veo más cine que televisión, propiamente dicha. El cine me encanta. He visto más películas que libros he leído. Las saco del vídeoclub, no de internet. No descargo las pelis porque tarda mucho, muchas veces es de mala calidad, el sonido no funciona. Prefiero ir al vídeoclub y alquilar unas cuantas; soy socio, tengo abono y no es caro. El DVD ha sido un buen invento: convierte tu salón en un cuarto de cine. Así que uso la tele sobre todo para ver DVD. Me conozco todos los clásicos, y los que no los voy buscando. Estoy pendiente de todo lo que sale y, claro, también voy al cine cuando tengo oportunidad. Pero selecciono las pelis que veo en el cine entrando en webs de buena crítica cinematográfica. También del cine aprende un escritor.




¿Le gustan las niñas o los niños?, ¿tienes hijos?


Me encantan los niños de los demás, pero no he tenido hijos. No he sentido nunca esa necesidad. A veces pienso que, precisamente porque soy profesor, la desarrollo ya de algún modo en mi profesión. No todo el mundo tiene la suerte de tener contacto con gente joven todos los días. También es cierto que no he querido sacrificar mi tiempo de escritura. He preferido dedicarme a mis cosas. Lo que me gustaría es ser abuelo directamente, sin tener que pasar por ser padre primero. Todas las alegrías y ninguna de las responsabilidades. Es imposible, claro. De hecho tengo una sobrina y hacer de “tito” me encanta. Es un poco como lo de ser abuelo: buen rollito todo el día, pero luego puedo volver a casa y dedicarme a mi arte.

Y, volviendo a la relación con los alumnos, siento que la gente joven que tengo alrededor me da sangre nueva, me dais una savia que no tendría en otra profesión. Miro gente de mi edad que trabaja en otras cosas y están muy envejecidos, muy serios, muy aburridos, y muchos de ellos no tienen energía. Sólo piensan en pagar facturas, en consumir. He conservado mis sueños de juventud: siempre tengo un nuevo proyecto en el que estoy metido de lleno, un libro que escribir, una ilusión. Nosotros, los profesores, tenemos una suerte tremenda.

Entrevista con Eduardo García (II)

¿ Y es verdad que le gustan los libros? ¿ Es verdad que se ha leído mas de 500 libros?


¡Cómoooo? Más de 500 libros no, ¡miles! ¡Si tengo unos 4.000 libros en mi casa! Pero claro, no me los he leído todos. Y mi mujer también lee lo suyo. No es nada extraño, tengo 42 años. He tenido mucho tiempo para leer. Lo raro sería que a tu edad te hubieras leído mas de 500. Serían muchos, la verdad. A la mía son pocos, francamente pocos.

He querido ser escritor y profesor de filosofía ¿no? Pues tendré que leer libros, ¿verdad? ¿Os sorprende que un músico haya escuchado cientos o miles de discos? ¿A que no? ¡Cómo te va a extrañar que un escritor haya leído miles de libros! No todos son tarugos de 1000 páginas, ni mucho menos. Un libro de poesía puedo tardar una hora, hora y media en leerlo. No es para morirse. Lo que se tarda en ver una película. Es curioso, os parecen cifras sorprendentes...
A los que les gusta el fútbol ¿cuántos partidos pueden ver? Miles.
Pero si tu afición no es ver partidos de fútbol sino leer libros, no es extraño que al cabo de los años hayas leído miles de libros. Nada más natural.
Ahora mismo mi problema es que mis libros me echan de casa. No tengo dónde ponerlos. Ya a lo que me estoy dedicando es a regalar, a donar libros a bibliotecas, para poder meter otros nuevos, porque no me caben.
Tampoco tengo todo lleno de libros. No veo la razón de ver el salón y el pasillo lleno de libros. Todo libros no, también busco tener espacio para colgar un cuadro, no sé, no vivo en un palacio. Si tuviera un palacio no tendría este problema. Se van acumulando, y se convierten en un problema. O si no decídselo a los de la mudanza cuando van a cargarlos.


¿Qué es lo mejor de ser profesor?


Nosotros absorbemos parte de vuestra energía y nos agotáis también, claro, acabáis con nosotros. La energía a vosotros os sobra, sois muy jóvenes, y a la vez, es curioso, yo también me llevo parte de vuestra energía a casa. Es una de las grandes virtudes de esta profesión.



¿Qué piensa usted cuando ve a los alumnos por los pasillos
pegando voces, hablando de una forma no correcta y todas esas cosas?


¿Qué pienso yo de eso?. Siempre me lo planteo de manera autocrítica. Me pregunto qué hemos hecho los adultos para que este muchacho no haya aprendido que esto no lo puede hacer, que no podrá hacer eso cuando salga de aquí. Vamos a ver, ¡yo no puedo cambiar a la persona! Pero puedo cambiar yo. Lo importante es qué puedo hacer para hacerle bien a ese muchacho y que se de cuenta de que con esa actitud en un trabajo no aguanta ni dos dias, en la familia tendrá conflictos constantemente. Que se dé cuenta que va a ser infeliz. El tema es ése, la cuestión no es imponerle disciplina, sino hacerle comprender que controlar los impulsos en público es necesario para vivir bien, para convivir. Si lo aprendes antes, mejor. Si lo aprendes después, pues bueno, siempre hay esperanza de que las personas cambien.

Entonces pienso en lo que podemos realizar los profesionales para darle a entender a ese muchacho que actuando así es menos persona, que la violencia es un mal para él mismo tanto como para los demás. La violencia es nuestro peor enemigo. Eso es lo que me puede doler más ¿no?
Si un chiquillo pega una voz, pues es un chiquillo, ¡ya aprenderá! Mi papel como profesor es decirle que no lo haga, pero no le vamos a poner una pistola en la cabeza. Un niño es un niño, y un adolescente no es ni niño ni adulto exactamente. En ese camino de la vida tendrá que ir aprendiendo. Todos hemos sido de niños unos pequeños salvajes, pero hemos aprendido a controlar la violencia, nos hemos hecho adultos. Prefiero un país donde la gente se controla, aprende a dialogar, a resolver los conflictos con palabras, que uno en el que todo vale. La ley de la selva es lo contrario de la civilización. Nadie gana; todos pierden.

Entrevista con Eduardo García (I)



José Mª Gilarte
Ibrahim Rivas

Esta entrevista a EDUARDO GARCÍA se realizó hace algún tiempo. Coincidiendo con la presentación de su nuevo libro, la publicamos en el blog. La retiramos temporalmente y ahora, después del encuentro con los grupos de 2º de bachillerato, el jueves 22 de mayo, os damos la ocasión, a quienes no la leísteis, de poderlo hacer de nuevo. Hemos intentado llegar al aspecto más humano de la persona, dejando más de lado su faceta de escritor (aunque también nos referimos a ella). Tenemos que agradecer a Eduardo la paciencia demostrada con nosotros y el tiempo que ha tenido que dedicar a revisar algunos diálogos para ayudarnos a mejorar su transcripción. La vamos a ofrecer en tres partes para facilitar más su lectura.

¿Cómo definirías los años que llevas en la enseñanza?

Una experiencia personal apasionante.

Todos sabemos que has viajado por todo el mundo, de todos lo sitios que has visitado ¿ con cuál te quedarías ? ¿ te irías a vivir allí?

Ufff... ¡qué pregunta, dios mío!. Hay lugares extraordinarios para visitar, pero para vivir en ellos no, en absoluto. Egipto, México o la India son experiencias inolvidables. Pero para vivir en ellos... Debe de ser durísimo, no me imagino. Hay un choque cultural tan fuerte, son tan distintos a nosotros en tantas cosas que no sé si podría adaptarme, ni si querria hacerlo, porque ¿para qué? Me siento muy cómodo en Andalucía.

Donde sí tendría la duda razonable es en Brasil, pero es que Brasil es para mí un país donde no voy de viaje. Es un país donde nací y pasé mi primera infancia. Sí hay un pedazo de mi vida que se desarrolló en el trópico y hay para mí algo de afectivo con el país, con la lengua, con la música... Incluso con el cachondeo, con el humor. Tienen mucho humor los brasileños. Es verdad que allí me siento un poco como en casa, pero quizás viviría en Brasil un tiempo, para darme el gusto de volver a las raíces no?, pero no creo que me quedara. La vida ha avanzado y ahora soy el que soy. He vivido en España casi toda mi vida. En realidad soy de aquí. Pero sí me iría allí un tiempo, por la experiencia. Y no digo yo que no lo acabe haciendo, jajajaja. ¡Que si se me presenta la oportunidad...! Quizás este mismo verano vaya, también a actos literarios, a un congreso de escritores en la Biblioteca Nacional de Brasilia.

-¿ Cuándo empezó usted a pensar en que quería ser profesor de filosofía?


Más bien mayorcito. Mi primera vocación fue ser escritor. Muy niño, a los 8, 9 o 10 años fantaseaba con ser escritor. Porque leía mucho y disfrutaba muchísimo con los libros que leía. Los personajes me fascinaban. Empecé a fantasear muy niño, muy niño, con ser escritor. Sólo despues pensé en ser poeta, eso vino más tarde. Lo de la filosofía fue a los 14 ó 15 años, cuando me hablaban de una asignatura que tendría en 2ºde BUP. Aquello me llamaba la atención. Luego de hecho la estudié y me gustó mucho, me encantó, me quedé enganchando hasta ahora. E hice un proyecto de vida en torno a mi gusto por la filosofía. Creo que a los 16 ó 17 años ya quería ser profesor de filosofía y escritor, dos cosas que podía ser a la vez; que mis mañanas fueran con Platón y Aristóteles y las tardes para leer y escribir.


¿Usted sabe que es un maestro muy nombrado? No por ser maestro de filosofía sino por su personalidad, su forma de ser, ¿qué dice usted al respecto?


Nunca sabré del todo lo que piensa el otro lado. Creo que alumnos y profesores, cada uno representa su papel. De nada vale imaginar demasiado lo que piensa el otro de uno. O si no imagínate ¿no? ¡Menuda paranoia nos entraría a todos! El profesor a veces da todo por el alumno, que a su vez puede despreciarlo; esto es parte del juego de la educación. A nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Yo tambien fui adolescente y sé lo que pasa. No, no pienso mucho en qué pensará el alumno de mí. Me limito a hacer lo que creo es mejor para el alumno.
[...]
Habláis de la seriedad. Bueno, es que vuestra educación es una cosa seria, importante. Es más, creo que es bueno que observéis mi actitud de seriedad hacia vuestro trabajo. Es bueno que os acostumbréis a demostrar en los exámenes el esfuerzo realizado y es algo en lo que hay que ser honesto, honrado. No se puede ser tramposo. Más que nada porque vais a necesitar ese esfuerzo y esa honradez cuando salgáis de aquí. En el mercado de trabajo la seriedad es absoluta, no hay tonterías. Y en la universidad tampoco os van a permitir jugar con fuego como si fuérais niños chicos.
Entonces creo que lo que llamáis seriedad es en realidad que os trato con respeto, no como a niños y, si te das cuenta, en clase, yo sí me lo tomo en serio. Te tomo en serio; como persona creo en ti y en tu futuro. Bien, ahora demuéstramelo. Pero vamos, que también nos reímos lo nuestro, no me digas. No os quejaréis, que por espectáculo en clase no os falta. ¿A que no?
La verdad es que soy serio porque hay que representar unos papeles. A mí me ha tocado ser profe y a vosotros alumnos. Vuestro papel, la situación. Os aprecio, os tomo en serio, sí. Es que creo mucho en esta profesión. A lo mejor lo percibís de esa manera, pero creo que educaros es regalaros algo. Ya después, si lo cogéis o no, sois muy libres. Yo pienso que en mi propia vida, lo que me enseñaron me ha hecho lo que soy, y lo valoro mucho. Sobre todo algunos profesores que tuve... A mí me ha valido la pena, es lo que quiero decir. Y hago con vosotros lo que conmigo valió la pena; lo que valoro es lo que me dieron.

domingo, 11 de mayo de 2008

Hola-Adiós- Hola de nuevo









Bueno.

De esta primera fase de nuestro diario nos quedan unas fotos del cocktail de presentación de la revista en papel NEW(s) AVERROES, nuestra hermana carnal. A partir de los próximos días, cambiaremos de tema. Lo explicamos en nuestra siguiente entrada.

EL TIC CF AFRONTA EL FINAL DE LIGA CON INCERTIDUMBRE.


Crónica de nuestro corresponsal JMLJ

La temporada 07-08 está siendo pródiga en acontecimientos de todo tipo que afectan al equipo TIC CF. El arranque de Liga empezó con la decisión de Bracho de colgar las botas tras cuatro temporadas al frente del equipo. El mítico jugador, que ha llevado al club a lo más alto de la clasificación, anunciaba su retirada del terreno de juego. No obstante, el internacional argentino mantiene intacta su pasión por el fútbol y no descarta su vuelta al banquillo. Enseguida, la junta directiva tuvo que echar mano del mercado de fichajes. Descartado Beckham, tuvo que confor- marse con un tal López, defensa central de larga zancada que va bien por alto, aunque tiene poco olfato de gol. En su debut se le vio algo inseguro pero, arropado por sus compañeros, está cogiendo confianza y ya va soltándose el pelo.



El brazalete de capitán lo luce este año Pacheco, que está realizando una campaña magnífica, aunque agotadora. Gran organizadora en el mediocampo, en poco tiempo se ha convertido en el cerebro del equipo. Reparte muy bien el juego, tiene muchos recursos, que actualiza semanal- mente para que sus compañeros aprovechen las guardias. También destaca por su entrega: sube y baja continuamente y no da un balón por perdido. En la banda derecha, Jesusinho. Un crack del fútbol. Dotado de una enorme técnica, es el referente del conjunto cuando sus compañeros no saben qué hacer con el balón. Jesusinho regatea, busca el hueco y... monta un servidor. Se desenvuelve muy bien en el área, tiene instinto de gol y es firme candidato a la selección española.


Y arriba, en la delantera, la Niña Álvarez. Una jugadora con carácter que no deja a nadie indiferente. A veces puede resultar polémica, pero sus entradas son limpias y siempre va buscando el juego colectivo. Es la que organiza el vestuario y, cuando menos te lo esperas, con el apoyo de la afición, monta un zafarrancho que pone patas arriba el estadio.


En cuanto a las incidencias, un largo rosario de caídas, lesiones y errores arbitrales están llevando a una crisis de resultados. Lo resume claramente Víctor, el fisioterapeuta de la cantera, que conoce el campo como la palma de su mano: "El equipo falla demasiado. El diferencial, cada vez que salta, nos deja en fuera de juego. La Iberbanda está lentísima y el cortafuegos es un coladero". A este panorama se añaden las continuas faltas del switch que lleva acumuladas un sinfín de tarjetas amarillas y varias expulsiones que han obligado a suspender los partidos. Con este panorama, el entrenador local, Bedmar Schuster, defiende a sus jugadores: "El equipo está jugando bien, pero la pelota no quiere entrar". El técnico plantea una estrategia al ataque: "Presión en todo el campo, hay que pelear todos los balones". Tras su reciente visita a la Federación, donde abordó los próximos partidos, el míster se muestra firme: "Necesitamos más refuerzos. No se pueden tirar balones fuera, ni dejar que nos metan más goles.


¡Vamos a por la

Champions!".